Baterías de litio-azufre
Bajo costo y de alto rendimiento ( Novedad )
En la Universidad de Waterloo se están
realizando investigaciones para desarrollar baterías de litio-azufre de
bajo costo que tendrían una capacidad de almacenamiento de tres a cinco
veces superior a las actuales baterías de iones de litio.
Cuando las baterías de iones de litio se introdujeron por primera vez,
en sustitución de las antiguas y pesadas baterías de níquel-hidruro
metálico (NiMH), se obtuvo un gran avance en cuanto a una mayor densidad
de energía y en un peso mucho más liviano. Esta tecnología ha hecho su
camino en el campo de la electrónica de consumo y las baterías de iones
de litio están vigentes en la actualidad.
El próximo avance en la tecnología de baterías pueden venir de la
Universidad de Waterloo, donde la Dra. Linda Nazar está trabajando para
desarrollar baterías de litio-azufre de características prometedoras,
incluyendo de tres a cinco veces más de capacidad de almacenamiento de
la que poseen las baterías de iones de litio actuales.
Si bien la mayoría actual de los vehículos eléctricos e híbridos, entre
ellos el Toyota Prius y el Honda Insight, utilizan baterías NiMH, las de
iones de litio también. El Tesla Roadster utiliza baterías de iones de
litio igual que el Chevy Volt.
Sin embargo, una batería de litio-azufre (sulfuro) de peso similar para
un vehículo podría ampliarse y permitiría un uso más flexible de la
electricidad. O, con el aumento de la densidad de energía disponible, un
vehículo de gama similar podría volverse mucho más rápido y, a la vez,
estaría utilizando una batería de litio-azufre mucho más pequeña.
Imagen: Google
Las baterías de litio-azufre tienen la capacidad de reducir
significativamente el tamaño de las baterías, ya que poseen una mayor
densidad de energía en comparación a las baterias de litio.
Según el equipo de investigación, el azufre en un material mucho más
económico y eso posiblita el bajo costo, sumado a la larga duración de
baterías recargables. Esta sería, exactamente, el tipo de batería la
energía necesaria para el almacenamiento y el transporte, economizando
energía gracias a la baja emisión de carbono.
BATERÍAS DE LITIO.
La alternativa al plomo y al cadmio.
Hoy en día todos somos usuarios y consumidores de baterías. Están en
todas partes, nos rodean escondidas en los más variados artículos, desde
juguetes hasta automóviles.
Pero todas las baterías no son iguales. Algunas las usamos y las tiramos
( o mejor las reciclamos) porque no se pueden recargar; son las baterías
"primarias", convencionales o alcalinas y se usan en múltiples
aplicaciones, algunas tan vitales como la alimentación de marcapasos.
Las baterías “secundarias” o recargables satisfacen necesidades muy
distintas.
Actualmente existen dos tipos de baterías recargables que dominan el
mercado: las baterías de plomo y las de niquel-cadmio.
Las baterías de plomo reinan en nuestros automóviles pero sólo
destinadas a cubrir las necesidades de arranque, iluminación e ignición
(no tienen suficiente energía para mover el coche).
Las baterías de níquel-cadmio a falta de mejores baterías, se emplean en
artículos de electrónica de consumo como videocámaras y ordenadores o
teléfonos móviles.
Cualquier usuario de estos artículos podría dar testimonio de la
necesidad de mejora técnica de estas baterías (se descargan solas
demasiado rápidamente y presentan un peculiar efecto memoria que reduce
su capacidad).
Además de la necesidad de mejoras técnicas en las baterías actuales, los
usuarios deben saber que los elementos que las componen son altamente
contaminantes, especialmente el plomo y el cadmio, y que en el caso de
este último, los procesos de reciclado no están bien establecidos. Sin
embargo, la demanda del mercado de baterías recargables es previsible
que siga creciendo tanto a corto como a medio plazo. Así, la búsqueda de
baterías más ligeras y de mayor densidad de energía para el mercado de
la electrónica de consumo es ya una necesidad urgente (¿a quién le
gustaría comprar un equipo electrónico en el que la batería ocupara la
mayor parte del espacio?).
A este enorme mercado mundial habría que añadir a más largo plazo el no
menos importante mercado de baterías recargables para tracción de
automóviles eléctricos. En este campo la necesidad de mejora es
igualmente patente. De hecho las baterías son el punto débil de los
prototipos eléctricos que están empezando a salir ya al mercado del
automóvil. Sus prestaciones limitadas y alto precio relativo hacen dura
la competencia con vehículos convencionales de combustión. Sin embargo,
existe una creciente demanda social de tecnologías limpias, más
respetuosas con el medio ambiente que hacen especialmente deseable el
desarrollo de vehículos eléctricos al menos para uso en entornos
urbanos.
¿Que tecnología es la ideal para el desarrollo de nuevas baterías
recargables?. En general, cada tecnología tiene características que se
ajustan mejor a ciertas aplicaciones, y existen asimismo numerosos y
variados tipos de baterías que se pueden considerar hoy en día en estado
de desarrollo.
Una breve lista podría incluir baterías Sodio/azufre, zinc/aire, hidruro
metálico/óxido de níquel y baterías de litio. Todas tienen ventajas e
inconvenientes que se intentan evitar con diseños adecuados pero las
baterías de litio, junto quizá a las de hidruro metálico son las que van
encontrando un mayor consenso en cuanto a su potencial y un mayor
esfuerzo en su investigación y desarrollo a nivel mundial.
Son muchas las razones que han originado este consenso. En primer lugar
el litio es el metal más ligero y esto da lugar a una alta capacidad
específica (Figura 1), lo que permite obtener la misma energía con un
peso muy inferior (Figura 2).
Por otro lado, cuando un ánodo de litio metálico se combina con cátodos
de ciertos óxidos de metales de transición las celdas electroquímicas
reversibles que resultan presentan valores de voltaje superiores al de
otros sistemas; ello contribuye a una alta densidad de energía. Además
de sus características técnicas, la tecnología de litio es de las más
versátiles y puede llegar a encontrar aplicaciones comerciales en muy
distintos ámbitos, desde los que requieren pequeñas y delgadas
microbaterías hasta baterías de alta capacidad y reducido peso para
automóviles. Finalmente, y a diferencia del plomo o cadmio, los
materiales que componen las baterías de litio más prometedoras no
representan un problema de posible contaminación ambiental.
En los primeros prototipos de baterías de litio, el electrodo positivo
(cátodo) era normalmente un óxido o sulfuro metálico con la capacidad de
intercalar y desintercalar iones litio en los procesos de descarga y
carga de la batería de un modo reversible; el electrodo negativo (ánodo)
en estos primeros sistemas estaba constituido por litio metálico que
debía sufrir procesos igualmente reversibles de disolución durante la
descarga y deposición durante la recarga. Para llegar a ser realmente
aplicables las baterías de litio han tenido que superar inconvenientes,
algunos de ellos graves. El más serio obstáculo para la comercialización
de baterías de litio recargables se derivó precisamente de la gran
reactividad del litio metálico que podría representar problemas de
seguridad; el uso del metal como ánodo se vio asociado a problemas de
crecimiento dendrítico del litio durante los procesos de recarga
continuados. Este comportamiento llegó a ser causa de problemas de
funcionamiento y seguridad. Afortunadamente estos problemas se
resolvieron de forma totalmente satisfactoria con la introducción de dos
variantes dentro de esta tecnología: las baterías de "ion-litio", y el
desarrollo de electrolitos polimericos plásticos menos reactivos que sus
análogos líquidos. En las baterias de ion-litio el ánodo no está formado
por litio metálico sino por otro material mucho más seguro, como por
ejemplo el grafito, capaz de intercalar (o almacenar) iones de litio en
una forma menos reactiva que la del litio metálico, sin un notable
detrimento de su densidad energética. La siguiente figura animada indica
esquemáticamente el funcionamiento a nivel atómico de este tipo de
baterías.
DURANTE LA DESCARGA: Los iones litio (amarillos) cambian espontáneamente
del electrodo negativo (negro) al electrolito (azul) y de éste al
electrodo positivo (rojo). El electrolito permite el paso de iones pero
no de electrones. Al mismo tiempo, los electrones fluyen espontáneamente
del electrodo negativo al positivo a través del único camino que les
dejamos libre: a través de nuestro circuito eléctrico. A medida que
avanza la descarga, el potencial (E) de cada electrodo cambia de forma
que su diferencia disminuye y cae por tanto el voltaje de la celda (DeltaE)
a medida que sacamos carga eléctrica (Q) de la batería.
DURANTE LA CARGA: Bombeamos electrones en el electrodo negativo y los
extraemos del positivo. Hacemos por tanto el electrodo negativo más
negativo y el positivo más positivo y aumentamos así la diferencia de
potencial entre ellos, o, lo que es lo mismo, el voltaje de la celda.
Este proceso fuerza también a los iones litio a salir del electrodo
positivo y a intercalarse en el negativo.
NOTA: Siempre empleamos más energía en cargar la batería de la que ésta
nos da durante la descarga. La Naturaleza es así, pero uno de nuestros
objetivos es minimizar esta diferencia.
Este gran avance no sólo representó la introducción de una tecnología
mucho más segura, sino que introdujo ventajas adicionales como el
excelente comportamiento de reversibilidad durante los procesos de carga
y descarga que es característico actualmente de las baterías de ion-litio.
Las baterías recargables de ión-litio que empiezan ya a aparecer en el
mercado están compuestas de cátodos de LiCoO2, electrolitos poliméricos
y ánodos de grafito altamente densificados y con poca superficie para
minimizar los fenómenos de pasivación que también les afectan. Se pueden
recargar hasta 2500 veces y gracias a su bajo precio constituyen la
mejor alternativa en el mercado de la eléctronica de consumo.
La asignatura pendiente continúa siendo la obtención de sistemas de alta
potencia como los necesarios para automóviles eléctricos. Hoy en día,
tanto en nuestro país como a nivel mundial, continúa la investigación y
el desarrollo de la tecnología de baterías recargables de litio con
objeto de mejorar aspectos específicos de sus características técnicas.
Así por ejemplo podemos mencionar los esfuerzos para desarrollar
electrodos en forma de capa delgada que permitan el montaje de sistemas
de mayor potencia, la búsqueda de nuevos materiales que mejoren aún más
la capacidad y energía específicas de las celdas o la fabricación de
baterías "plásticas" delgadas y flexibles aptas para su uso en
aplicaciones microelectrónicas, así como el diseño de baterías de litio
totalmente sólidas.
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