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Baterías de litio Azufre
más llenas
El litio azufre promete una carga de más duración, así como una
operatividad más segura, en comparación con las baterías de litio
estándar.
Paquete de energía: La batería de litio-azufre mostrada aquí tiene el
potencial de durar hasta cuatro veces más que las baterías de litio-ion.
Fuente: Yuan Yang, Stanford University
Un grupo de investigadores en Stanford ha desarrollado un electrodo que
puede utilizarse para crear baterías de litio-azufre más densas en
cuanto a energía. Si se logra solucionar los problemas relacionados con
el deterioro del ciclo vital, la batería podría resolver los problemas
de rendimiento y seguridad que limitan la expansión de baterías de más
larga duración en vehículos híbridos y eléctricos.
En 2007, un grupo de investigadores de la Universidad de Stanford,
dirigidos por el profesor de ciencias de los materiales Yi Cui,
desarrolló un electrodo hecho de nanocables de silicio y capaz de
contener hasta 10 veces la carga de las baterías de litio-ion
convencionales. Sin embargo para que el dispositivo alcanzase todo su
potencial, los desarrolladores de baterías buscaron un cátodo
correspondiente que pudiera almacenar electrones con densidades
igualmente altas.
Ahora, el mismo equipo de Stanford cree haber encontrado su respuesta:
una prueba de concepto de un cátodo de litio-sulfuro con 10 veces la
densidad de energía de los cátodos de litio-ion convencionales. Juntos,
el ánodo y el cátodo podrían crear una batería que durase hasta cuatro
veces más y fuese significativamente más segura que las baterías de
litio-ion existentes. La nueva batería no puede alcanzar una capacidad
de almacenaje 10 veces mayor puesto que el nuevo cátodo tiene una
conductividad significativamente más baja que los metales de litio
utilizados en las baterías convencionales.
Sin embargo, y mediante el uso de litio sulfuro, una forma no metálica
de litio, en vez de metal de litio, los investigadores han solucionado
un problema de seguridad importante que hasta ahora había plagado a las
baterías de litio-metal. Durante el uso normal de la batería, el
litio-metal puede desarrollar estructuras parecidas a ramas y capaces de
penetrar la fina capa de polímero que separa los dos electrodos de la
batería. Cuando esto ocurre, se puede provocar un cortocircuito en la
batería, y puede acabar explotando. Con el litio sulfuro, esta
ramificación no ocurre.
Para fabricar el cátodo de litio-sulfuro, los investigadores comenzaron
con un novedoso cátodo con nanoestructura de carbono-azúfre
recientemente desarrollado por un equipo de investigadores de la
Universidad Waterloo en Ontario. Después calentaron la estructura de
carbono azufre en presencia de litio n-butyl dentro de una cámara
sellada y llena de gas argón para formar el cátodo de litio sulfuro.
Otros equipos ya han utilizado cátodos de litio sulfuro en el pasado,
pero han experimentado graves problemas con la conductividad del
material. Dichos problemas han sido en gran medida solucionados con el
nuevo diseño de nanoestructura.
Al combinar el nuevo cátodo con el ánodo de silicio previamente
desarrollado, el equipo logró crear una batería con una descarga inicial
de 630 vatios-hora por kilogramo de ingredientes activos. Esto
representa aproximadamente un incremento del 80 por ciento en la
densidad de energía sobre las baterías de litio-ion comercialmente
disponibles, según informa Cui desde Stanford, coautor de un estudio en
el que se describe el trabajo y publicado el mes pasado en Nano Letters.
Una serie de incrementos adicionales en la densidad de energía—hasta
cuatro veces la cantidad de las baterías de litio-ion—son posibles en
teoría mediante la optimización de los electrodos de la batería, señala
Cui.
La nueva batería aún posee una serie de problemas significativos,
particularmente en cuanto a la capacidad de mantenimiento. Después de
sólo cinco ciclos de descarga y carga, las células perdieron un tercio
de su capacidad de almacenaje de energía inicial, y dejaron de funcionar
después de 40 ó 50 ciclos. La pérdida se debe probablemente a una serie
de polisulfuros, unos componentes químicos que se forman durante las
descargas y las cargas normales. Si se les permite que se disuelvan en
el electrolito líquido de la batería, los polisulfuros pueden envenenar
la batería mediante el bloqueo de las descargas y cargas futuras. “Esto
es un problema enorme,” afirma Cui. “Estamos realizando grandes
progresos, pero verdaderamente aún no hemos llegado a ese punto con la
tecnología actual en cuanto al ciclo de vida.”
Los polisulfuros se forman en el cátodo cuando los iones de litio se
vinculan con el azufre. El cátodo de azufre que usaron los
investigadores de Stanford como punto de arranque para su cátodo fue
diseñado para atrapar los polisulfuros en su superficie, evitando que se
disuelvan en el electrolito de la batería. Una serie de pruebas con el
cátodo en su forma inicial muestras una reducción significativamente
menor en cuanto a capacidad, lo que sugiere que las modificaciones
posteriores realizadas por el equipo de Stanford podrían haber
disminuido la capacidad del cátodo para atrapar polisulfuros.
Para ser competitivos con las baterías de litio-ion, las baterías
desarrolladas en Stanford tendrían que operar durante 300 o 500 ciclos
de carga para las aplicaciones de electrónica de consumo, y hasta 1.000
ciclos de carga para su uso en vehículos, afirma Cui.
Cui no desveló lo que su grupo está realizando para reducir las pérdidas
en cuanto a capacidad, pero existen dos métodos probables. El primero
consiste en colocar aditivos en el electrolito líquido de la batería que
protejan a ambos electrodos contra los efectos negativos de los
polisulfuros. John Affinito, director técnico de Sion Power Corporation,
un desarrollador líder de baterías de litio azufre, afirma que su
compañía ha alcanzado una reducción de hasta 200 veces en las cuotas de
auto-descarga (la descarga que se produce cuando las baterías no están
siendo utilizadas) debidas a los polisulfuros, gracias al uso de
aditivos en el electrolito. Los cambios en el electrolito deben hacerse
con cuidado, puesto que pueden afectar a la conductividad de electrones
y a la formación de vínculos de litio-ion en ambos electrodos.
Otra opción consiste en colocar un polímero o membrana de cerámica entre
los dos electrodos, para permitir a los iones de litio que sólo se
muevan entre los electrodos al tiempo que la batería está siendo cargada
y descargada. Este tipo de barreras ya existen y podrían también ayudar
a limitar el movimiento de polisulfuros dentro de la batería. Esto
significaría que dos soluciones de electrolito distintas, cada una
rodeando a un electrodo, podrían utilizarse para optimizar aún más el
rendimiento, aunque este tipo de membranas tienden a ser
prohibitivamente caras.
Un reto adicional para el equipo de Stanford, si intentasen
comercializar la nueva batería, vendría dado por la escala de la
producción en masa. El problema es la inestabilidad del litio sulfuro en
presencia de aire. Los cátodos utilizados en el estudio actual fueron
fabricados en un contenedor sellado lleno de gas argón, un entorno que
sería difícil de replicar en instalaciones de producción a gran escala,
afirma Jeffrey Dahn, profesor de física y química en la Universidad
Dalhousie en Halifax, Canadá.
“Los nanocables de silicio y la combinación litio-sulfuro son una buena
idea,” afirma Affinito. “Pero hay muchas buenas ideas que finalmente no
funcionan; tendrán que trabajar mucho en ello para hacer que sea viable
a nivel comercial.”
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